miércoles, noviembre 29, 2006

27 horas de horror; la farándula contraataca

Este 1 y 2 de diciembre tenemos una vez más el más grande espectáculo televisivo del año en Chile, y el único que se transmite por cadena nacional, dejándonos a los que no tenemos cable de brazos cruzados: la Teletón.
Aún cuando el trasfondo de la actividad es, sin duda alguna, noble, bueno y, desafortunadamente, necesario, por cuanto no se puede creer que haya que andar haciendo colectas para amparar el derecho a la salud de los niños discapacitados, progresivamente la iniciativa impulsada por el sempiterno Don Francisco se ha ido convirtiendo en un desfile de famosillos, cantantes venidos a menos que, con la excusa de la solidaridad, reciben tres minutos para lanzar un nuevo single y, para completarla, en dimes y diretes respecto a que me bajaron de la Teletón, o a la mano negra que me aparta, o al no nos tomaron en cuenta, olvidándose de que la única real razón que uno debiese tener para participar de esta obra es la caridad y el amor al prójimo, pero en los tiempos que corren, nada de eso parece ser relevante, sino que figurar a cualquier costo y hacer lo imposible por opacar, quizá sin darse cuenta, los anhelos de muchos niños y su familia, que ven en esta obra "la" posibilidad de tener, por lo menos, una mejor calidad de vida y que dependen de nuestra apertura de corazón y, desgraciadamente, de algunas personas que se aprovechan de esto para figurar. Al respecto, hago notar que existe una institución estatal que se dedica a la rehabilitación que es el P.A.C. (no sé si es Instituto) que está en Peñalolén y que hace una labor mucho más silenciosa e igualmente valiosa.
Aunque no es santo de mi completa devoción, hay que ver Jorge González dio precisamente en el clavo, cuando se refirió al desfile de egos y al hecho que, innegablemente, hay un tufillo a negocio que es demasiado difícil de ocultar.
Pero bueno, a preparar el cojín y el mejor sillón, que veintisiete horas continuas de televisión no se ven todos los días, y además, hay Vedettón, dormilones, partidos de estrellas, y una serie de clásicos de la televisión chilena que no se ven todos los días, aparte de los testimonios que buscan remecer nuestra conciencia solidaria, tan proclive a tener que ser estremecida para colaborar y tan poco dada al gesto espontáneo. De corazón espero que Dios les ayude y nos ayude a todos a seguir colaborando e impresionándonos con el dolor ajeno, aunque sea una vez al año.
Chaíto.
P.D: Suerte, bruji, en tu trabajo de este fin de semana. Tengo una duda: ¿es tu primera Teletón como acreditada?

No hay comentarios.: